
Nos encontramos en el lugar donde antes estaba De Oase, en la calle Geleenstraat 1, en el sur de Ámsterdam. Durante la guerra, este era un popular salón de té y heladería al que podían acudir los habitantes judíos. La gente iba allí a tomar café, limonada y charlar, un raro momento de relajación en una ciudad cada vez más hostil.
Mientras tanto, la vida de la familia Frank cambió radicalmente. Cada vez más medidas antijudías limitaban su libertad. Los niños judíos ya no podían asistir a las escuelas normales, sino que debían acudir a instituciones judías separadas, con profesores exclusivamente judíos. En Ámsterdam, no era el Consejo Judío, sino el departamento de Educación del ayuntamiento el que se encargaba de aplicar esta medida. El tiempo libre también se vio cada vez más restringido. En septiembre de 1941, los judíos fueron excluidos de los clubes deportivos. Para Margot Frank, la hermana mayor de Ana, eso significó el fin de su club de remo. En aquellos años, De Oase ofrecía aún un pequeño respiro de normalidad en un mundo cada vez más opresivo.
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