
En 237 antes de Cristo, un general cartaginés pisó estas costas mediterráneas con un ejército y un ardiente deseo de venganza contra Roma.
A lo largo de la antigua línea costera donde ahora se encuentra el viejo Barrio Gótico, la leyenda afirma que Hamilcar Barca estableció un asentamiento que llevaría el nombre de su familia. Su propio nombre significaba relámpago, y estuvo a la altura como uno de los comandantes militares más brillantes de Cartago.
Hamilcar Barca había luchado contra Roma durante seis años en la Primera Guerra Púnica desde 247 hasta 241 antes de Cristo, utilizando tácticas de guerrilla en Sicilia que frustraron a las fuerzas romanas. Pero Cartago perdió la guerra, obligada a entregar Sicilia y pagar enormes tributos. Hamilcar se negó a aceptar la derrota. Vio las minas de plata y las tierras fértiles de España como una forma de reconstruir el poder cartaginés.
Antes de zarpar hacia España en 237 antes de Cristo, Hamilcar llevó a su hijo Aníbal de 9 años a un altar sagrado y le hizo jurar que nunca sería amigo de Roma. Esa promesa infantil moldearía la historia. El niño creció hasta convertirse en uno de los más grandes generales del mundo antiguo, famoso por cruzar los Alpes con elefantes de guerra para invadir Italia.
Aunque los historiadores ahora creen que el nombre Barcino provino de la palabra ibérica Barkeno en lugar de la familia Barca, la conexión entre este legendario comandante y la ciudad sigue siendo parte de la tradición local.
Hamilcar murió luchando en España en 228 antes de Cristo, muy probablemente ahogándose en un río mientras combatía contra tribus locales. Sus tres hijos continuaron su misión contra Roma.
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