
Esta franja triangular de tierra estuvo completamente bajo el agua. A lo largo del borde de Port Vell, donde los barcos pesqueros aún anclan y las calles estrechas conducen directamente al Mediterráneo, todo lo que ves permaneció sumergido hasta los años 1600, cuando la construcción del puerto creó este nuevo terreno.
Barceloneta existe debido a la guerra y el desplazamiento. Después del asedio de 1714, cuando las fuerzas victoriosas demolieron 1.016 casas en La Ribera para construir la enorme fortaleza de la Ciutadella, miles de residentes lo perdieron todo. En 1753, se encargó al ingeniero militar Juan Martín Cermeño diseñar un barrio completamente nuevo en esta tierra recuperada. Su solución fue brillantemente práctica: una cuadrícula estricta de calles estrechas que iban de norte a sur, permitiendo que las brisas marinas frescas fluyeran. Cada casa se limitó a solo dos pisos, no por estética sino por estrategia militar. La fortaleza necesitaba líneas de visión despejadas para disparar cañones hacia la ciudad si surgía otra rebelión.
Para 1759, el barrio albergaba a 1.570 personas en 329 casas pequeñas. Los pescadores fueron los primeros en establecerse, seguidos por metalúrgicos cuando llegaron las fábricas en el siglo XIX. Lo que parece notable ahora es que hasta 1992, Barceloneta no tenía playa en absoluto. Solo edificios industriales y chozas de pescadores bordeaban el agua hasta que los Juegos Olímpicos lo transformaron en la costa de arena visitada por millones.
¿Algún comentario sobre esta historia?