
Estamos frente a la Catedral Gótica, donde el antiguo mercado de la Fira de Santa Llúcia transforma las calles circundantes en un paraíso festivo cada diciembre. Entre los cientos de puestos que venden figuras de belén, un personaje en particular destaca con sus pantalones bajados y su postura en cuclillas.
El Caganer, literalmente el defecador, es una pequeña figura de cerámica que se ha escondido en los belenes catalanes desde finales de 1600 o principios de 1700. Tradicionalmente elaborado como un campesino con la barretina roja, este personaje está representado en el acto de hacer sus necesidades. Aunque puede parecer inusual para los forasteros, los catalanes lo consideran esencial para traer fertilidad y prosperidad al hogar en el año venidero.
Las familias colocan al Caganer discretamente en su belén, generalmente detrás de un árbol, granero o formación rocosa, creando una divertida búsqueda del tesoro para los niños. La tradición refleja una filosofía catalana práctica capturada en un dicho local: come bien, defeca fuerte y no temas a la muerte.
La práctica se extendió más allá de las escenas religiosas en las últimas décadas. Los artesanos ahora crean versiones con futbolistas, políticos, músicos e íconos culturales. Cada año trae nuevas interpretaciones, con figuras de cerámica de celebridades y personalidades públicas apareciendo en los puestos del mercado, transformando este campesino centenario en todos desde Lionel Messi hasta líderes mundiales.
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