
Bienvenido a un estadio que nunca renunció a su sueño olímpico, incluso cuando la guerra destrozó ese sueño. Enclavado en la colina de Montjuïc, con vistas al puerto, este masivo recinto ha sido testigo de algunos de los capítulos más dramáticos de la historia moderna.
El Estadi Olímpic Lluís Companys fue construido en 1929 para la Exposición Internacional, diseñado por el arquitecto Pere Domènech i Roura como uno de los estadios más grandes de Europa. La ciudad esperaba albergar los Juegos Olímpicos de 1936, pero Berlín ganó. España respondió organizando la Olimpiada Popular, una alternativa antifascista para protestar contra el régimen de Hitler.
Días antes de su inicio, estalló la Guerra Civil Española. El estadio se transformó de recinto deportivo en refugio para 2.000 personas desplazadas que vivían, comían y asistían a la escuela dentro de sus muros. Tras la guerra, siguieron décadas de abandono bajo la dictadura de Franco.
Entonces llegó una segunda oportunidad. Entre 1985 y 1989, todo el estadio fue reconstruido para los Juegos Olímpicos de 1992. Los trabajadores rebajaron la pista 11 metros, y la piedra excavada ayudó a construir la Sagrada Família. Solo la fachada original permaneció como recordatorio de la inquebrantable ambición olímpica de la ciudad.
En 1992, finalmente albergó la ceremonia inaugural, completando un viaje de 63 años.
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