
Ante sus ojos se encuentra un monumento que casi fracasa, salvado solo por un joven estudiante de arquitectura que se convertiría en el arquitecto más famoso del mundo.
Situada en la esquina norte del Parc de la Ciutadella, la Font de la Cascada es una fuente teatral en forma de cascada que transforma el agua en escultura viviente. Este elaborado monumento fue diseñado por el arquitecto Josep Fontserè en 1875 para la Exposición Universal de 1888, inspirado vagamente en la Fontana de Trevi de Roma. La Font de la Cascada es una fuente en cascada adornada con figuras mitológicas y estatuas doradas.
Cuando se inauguró en 1881, los críticos y ciudadanos la odiaron. La fuente tenía agua y piedra pero ninguna escultura ni estilo artístico. Enfrentando la indignación pública, Fontserè pasó seis años colaborando con artistas catalanes para reimaginarla por completo. Añadieron caballos dorados tirando del carro de Aurora en la cima, una Venus emergiendo de una concha, grifos y ninfas acuáticas por todas partes.
El genio oculto de la fuente vino de Antoni Gaudí, entonces un estudiante desconocido que diseñó el sistema hidráulico que impulsa el agua en cascada. Cerca de la puerta del acuario en la parte superior, dos medallones de lagartija revelan su marca visible, anticipando el estilo naturalista que definiría su carrera. Las grandes escaleras se curvan como enormes pinzas de cangrejo, invitando a los visitantes a escalar dentro de esta fusión de agua, piedra y mitología.
¿Algún comentario sobre esta historia?