
En el corazón de las estrechas calles medievales de La Ribera se alza una iglesia construida por trabajadores portuarios que cargaron piedras masivas sobre sus espaldas durante más de medio siglo.
Santa Maria del Mar es una obra maestra de la arquitectura gótica catalana, construida entre mil trescientos veintinueve y mil trescientos ochenta y tres durante la edad de oro del comercio marítimo. Lo que hace extraordinaria a esta basílica es que fue construida por gente común, no por la nobleza. Los bastaixos, fuertes trabajadores portuarios que cargaban y descargaban barcos, se ofrecieron voluntariamente para transportar enormes bloques de piedra desde la cantera de Montjuïc a través de cuatro coma cinco kilómetros hasta el sitio de construcción. Realizaron este agotador viaje a pie varias veces al día durante cincuenta y cuatro años.
La iglesia se terminó en tiempo récord para el período medieval. La mayoría de las catedrales tardaron más de un siglo en construirse, pero esta velocidad notable permitió que Santa Maria del Mar mantuviera un estilo gótico puro en todo momento. En el interior, las columnas octogonales están separadas por trece metros, el espaciado más amplio de cualquier iglesia gótica en Europa, creando un interior inusualmente espacioso y lleno de luz.
En mil novecientos treinta y seis, la iglesia ardió durante once días durante la Guerra Civil Española, destruyendo el ornamentado altar barroco y las decoraciones. El fuego despojó siglos de adiciones, revelando la hermosa estructura de piedra desnuda debajo. Esculturas de bronce de los bastaixos cargando piedras se encuentran en la entrada principal, un tributo a los trabajadores que hicieron posible esta catedral del pueblo.
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