
El guerrero de bronce que se eleva sobre vosotros es Ricardo I, conocido como Ricardo Corazón de León, uno de los reyes más célebres y más ausentes de Inglaterra. Gobernó entre 1189 y 1199, pero solo pasó seis meses de todo ese reinado en suelo inglés. Nacido en Oxford y criado en Francia, consideraba Inglaterra más un tesoro que un hogar.
Su gran obsesión fue la Tercera Cruzada, una campaña militar cristiana para recuperar Jerusalén del líder musulmán Saladino. Coronado en la Abadía de Westminster, justo detrás de ti, en septiembre de 1189, Ricardo apenas se detuvo antes de zarpar hacia el este. Obtuvo importantes victorias en Acre y Arsuf, ganándose su temible reputación, aunque sus métodos eran brutales. En Acre, ordenó la ejecución de 2.700 prisioneros de guerra.
Al regresar a casa en 1192, fue capturado en Austria y retenido a cambio de un rescate. Inglaterra pagó 150 000 marcos de plata para liberarlo, lo que casi llevó al reino a la bancarrota. Murió en Francia en 1199, a los 41 años, a causa de una herida de flecha infectada durante el asedio de un castillo de poca importancia.
Esta estatua, obra del escultor italiano Carlo Marochetti, se instaló aquí en 1860. Durante la Segunda Guerra Mundial, una bomba alemana explotó cerca de aquí, doblando la espada de Ricardo y salpicando el bronce con metralla que aún hoy es visible. Un rey guerrero, marcado incluso en forma de estatua.
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